Los peligros del aspartamo, un endulzante no tan dulce como parece.

El aspartamo, reconocido internacionalmente bajo la nomenclatura E-951, presente en más de 6.000 productos de consumo cotidiano (bebidas light, algunos lácteos, comida preparada, chocolate, chicles, dulces, helados o incluso productos farmacéuticos), es el segundo edulcorante artificial más consumido del mundo. Pero, lo que probablemente muchos consumidores desconozcan es que cuando este endulzante artificial, creado a partir del ácido aspártico, supera los 30 grados centígrados, convierte el metanol que contiene en ácido fórmico, un veneno que se usa para matar hormigas y que causa acidosis metabólica. El aspartamo es además especialmente peligroso en pacientes diabéticos, ya que eleva los niveles de azúcar de la sangre. Este edulcorante es 180 veces más dulce que la propia azúcar.

Para evitar los efectos negativos que el consumo regular de azúcar puede tener en nuestra salud, o bien para ayudar a seguir una dieta hipocalórica en aquellas personas que quieren bajar de peso, a menudo dietistas y profesionales de la medicina aconsejan utilizar endulzantes artificiales que contienen principalmente aspartamo. Sin embargo, los riesgos de consumir estas sustancias artificiales pueden ser demasiado peligrosos, según los expertos.

Distintas investigaciones indican que la acumulación de aspartamo en realidad puede dañar el cerebro y causar cáncer, por nombrar tan solo unos pocos de una amplia gama de efectos adversos para la salud de esta alternativa “sin calorías” de azúcar. Además, un reciente estudio realizado con ratas de laboratorio ha revelado que al consumieron sacarina y aspartamo, ambos edulcorantes sintéticos, en comparación con la ingesta de sacarosa (azúcar de mesa), las ratas ganaron más peso y los niveles de ingesta de calorías también fueron similares.

Desde que se aprobó por primera vez por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 1981, la controversia sobre su seguridad ha sido motivo de debate durante mucho tiempo y aún hoy día lo sigue siendo.La FDA afirma que el aspartamo es seguro, pero sin embargo, no deja de ser curioso que haya establecido una ingesta diaria admisible de no más de 50 mg por kilogramo de peso corporal. En otras palabras, un adulto que pesa 75 kilos debe consumir no más de 3.750 mg de aspartamo al día. Una lata de refresco ligth contiene cerca de 180 mg de esta sustancia química. Eso significa que el límite “seguro” de la FDA equivale a cerca de 21 latas de refresco light por día.

Pero, la pregunta es: ¿realmente es segura cualquier cantidad de aspartamo?

Durante décadas, los investigadores han afirmado que el aspartamo es responsable de distintos problemas de salud como el dolor de cabeza, la pérdida de memoria, cambios de humor y depresión, disfunción hepática, daños visuales y así hasta 90 efectos adversos.

Investigadores de la Universidad de Dakota del Norte querían probar los límites de seguridad del aspartamo en un corto período de tiempo y hallaron que en tan solo la mitad de la ingesta diaria admitida como “segura” por la FDA, el aspartamo causaba serios cambios neuroconductuales entre ellos el deterioro cognitivo, estados de ánimo irritable y depresión.

Para el estudio, reclutaron a 28 estudiantes universitarios sanos para un ensayo ciego de 4 semanas. Los participantes recibieron tres comidas y dos colaciones durante 8 días, que contenía grandes cantidades de aspartamo (25 mg/kg de peso corporal/día) Después de ese periodo, y tras dos semanas comenzaron una nueva dieta, esta vez con cantidades menores de aspartamo (10m g/kg de peso corporal/día).

Los investigadores encontraron que las habilidades de orientación espacial eran significativamente inferiores en los participantes durante la dieta alta en aspartamo a diferencia del periodo en el que recibieron una menor cantidad. Además, de ellos, dos de los estudiantes experimentaron un deterioro de la memoria clínicamente significativo. Otros, experimentaron procesos de depresión después de ser sometidos a la dieta alta de aspartamo y también un estado de ánimo más irritable. participantes mostraron signos de leve a moderada depresión clínica.

Los investigadores además realizaron un estudio cruzado entre 40 participantes con depresión y 40 que no la padecían y se utilizaron comidas con una cantidad mayor de aspartame (30 mg / kg de peso corporal / día ) o azúcar glass. El estudio tuvo que ser detenido antes de tiempo debido a las reacciones adversas graves sufridas por los participantes deprimidos que consumieron aspartamo.

¿Cómo evitar el aspartamo?

El aspartamo está presente en un buen número de alimentos, por lo que es difícil evitarlo. La mejor forma de hacerlo es leyendo el etiquetado de las productos que compramos, y suprimir aquellos donde aparezca la nomenclatural E-951. En sustitución puede utillizarse la stevia, un edulcorante natural a base de las hojas de una planta, nativa de América del Sur. Lo conveniente es consumir la stevia verde menos procesada y no la forma de polvo blanco.

La miel y el xilitol son otras buenas opciones naturales.

¿Por qué sigue siendo legal?

A mediados de la década de 1970 el laboratorio Searle descubrió por casualidad el aspartamo y trató de comercializarlo como endulzante. Searle no consiguió su aprobación por parte de la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) estadounidense debido a que algunos informes señalaron que “el aspartamo puede producir tumores cerebrales”, lo cual fue confirmado en 1981 por un equipo de investigación de la agencia integrado por tres científicos independientes.

De hecho, pruebas realizadas en ratas mostraban que los cerebros de aquellas a las que se les suministraba aspartamo sufrían graves daños. Pero en 1985 Monsanto compró la firma Searle, que pasó a ser su subsidiaria como Searle-Monsanto y poco después la licencia para vender fue concedida a la multinacional, que empezó a comercializar edulcorantes en todo el mundo.

Artículo traducido:

http://www.greenmedinfo.com/blog/your-brain-aspartame

Fuentes:

Lindseth GN et al, Neurobehavioral Effects of Aspartame Consumption. Res Nurs Health. 2014 Apr 3. doi: 10.1002/nur.21595. [Epub ahead of print] http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24700203

Konen, J. A., Sia, T. L., Czuchry, M., Stuntz, P. M., Bahr, G. S., Barth, T. M., Dansereau, D. F. (2000, November). Perceived memory impairment in aspartame users. Presented at the Society for Neuroscience 30th Annual Meeting, New Orleans, LA.

Walton, R., Hudak, R., & Green-Waite, R. (1993). Adverse reactions to aspartame: Double-blind challenge in patients from a vulnerable population. Biological Psychiatry, 34, 13–17. doi: 10.1016/0006-3223(93)90251-8

Humphries, P., Pretorius, E., & Naude, H. (2008). Direct and indirect cellular effects of aspartame on the brain. European Journal of Clinical Nutrition, 62, 451–462. doi: 10.1038/sj.ejcn.1602866

Rycerz, K., & Jaworska-Adamu, J. E. (2013). Effects of aspartame metabolites on astrocytes and neurons. Folia Neuropathologica/Association of Polish Neuropathologists and Medical Research Centre. Polish Academy of Sciences, 51, 10–17.

http://actualidad.rt.com/ciencias/view/112464-monsnato-educlorantes-aspartamo-peligro-muerte

http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=66

http://verdadahora.cl/los_peligros_del_toxico_aspartamo.html

http://tv.greenmedinfo.com/aspartame-bitter-truth-behind-toxic-sweetener/

http://www.terra.org/categorias/articulos/es-el-aspartamo-e951-cancerigeno

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